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OFICIAL 🚨 La UEFA ha anunciado la sanción disciplinaria más severa en la historia de la Champions League tras concluir que las acusaciones de José Mourinho sobre el partido Real Madrid – Benfica estaban totalmente fundamentadas. Tras una exhaustiva investigación, el presidente de la UEFA admitió haber encontrado pruebas de que el equipo arbitral había recibido “instrucciones especiales” para ser indulgente, incluyendo no mostrar tarjetas amarillas a Tchouaméni, Carreras y Huijsen para preservar la plantilla del Real Madrid para el partido de vuelta. El análisis de datos internos y grabaciones de audio confirmó las acusaciones de amaño de partidos de Mourinho, restaurando así la justicia para el técnico portugués, quien fue sancionado por denunciar una flagrante parcialidad que socavó la transparencia del fútbol europeo.

OFICIAL 🚨 La UEFA ha anunciado la sanción disciplinaria más severa en la historia de la Champions League tras concluir que las acusaciones de José Mourinho sobre el partido Real Madrid – Benfica estaban totalmente fundamentadas. Tras una exhaustiva investigación, el presidente de la UEFA admitió haber encontrado pruebas de que el equipo arbitral había recibido “instrucciones especiales” para ser indulgente, incluyendo no mostrar tarjetas amarillas a Tchouaméni, Carreras y Huijsen para preservar la plantilla del Real Madrid para el partido de vuelta. El análisis de datos internos y grabaciones de audio confirmó las acusaciones de amaño de partidos de Mourinho, restaurando así la justicia para el técnico portugués, quien fue sancionado por denunciar una flagrante parcialidad que socavó la transparencia del fútbol europeo.

kavilhoang
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A continuación os dejamos un artículo detallado en francés, que analiza las explosivas declaraciones de José Mourinho tras el partido de ida del play-off de la Champions League en Lisboa.

Escándalo en Lisboa: el “J’accuse” de José Mourinho resuena en Europa

Por la redacción – Lisboa, 18 de febrero de 2026

El Estádio da Luz fue escenario de una noche electrizante el miércoles 18 de febrero. Si bien el Real Madrid consiguió una ajustada pero valiosa victoria por 1-0 contra el Benfica, el resultado final fue casi irrelevante ante la tormenta mediática desatada por José Mourinho. Expulsado durante el partido, el técnico portugués no solo criticó al arbitraje, sino que insinuó abiertamente la existencia de una corrupción sistémica destinada a proteger a la élite del Real Madrid. Entre acusaciones de favoritismo, tensiones raciales y teorías conspirativas, repasemos una noche en la que el fútbol perdió protagonismo ante el “Especial”.

La chispa de Vinícius y el caos de Lisboa

Todo cambió tras un momento brillante. En un partido reñido, Vinícius Júnior abrió el marcador con un gol que el propio Mourinho calificó de astronómico. “Es un gol que solo él o Mbappé pueden marcar “, admitió “El Especial” con un dejo de amarga admiración. Sin embargo, la celebración del brasileño desató una polémica, provocando la ira de los 60.000 aficionados del Benfica.

El ambiente se tensó aún más tras un altercado verbal entre Vinícius y el joven jugador del Benfica, Prestianni. Acusaciones de racismo por un lado, negaciones por el otro. Al ser preguntado por Movistar Champions League , Mourinho se negó a mediar: “¿Arrepentirse de qué? Hablé con los dos. Vinícius dice una cosa, Prestianni otra. No sé la verdad”. Esta neutralidad enmascara una crítica más profunda a la actitud del delantero del Real Madrid, a quien Mourinho acusa de convertir cada estadio en una zona de guerra con sus provocaciones.

La tarjeta roja es demasiada: Mourinho rompe su silencio

Pero el verdadero terremoto llegó cuando Mourinho habló sobre su expulsión. Fiel a su fama de provocador, el técnico portugués no alegó que se tratara de un simple error de juicio, sino de una estrategia deliberada del árbitro para favorecer al Real Madrid.

“No me expulsaron por reaccionar a la tarjeta de Vinícius. No. Me expulsaron porque dije algo muy claro”, insistió Mourinho.

Según él, el equipo arbitral actuaba bajo instrucciones específicas. El entrenador del Benfica afirmó que el árbitro poseía una especie de “memorándum secreto” que estipulaba que ciertos jugadores clave del Real Madrid no debían recibir ninguna tarjeta amarilla para no ser suspendidos para el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu.

Los “intocables” de Madrid: Tchouaméni, Carreras y Huijsen

Mourinho no dudó en dar nombres, echando a los lobos a tres jugadores del Madrid que supuestamente se beneficiaban de inmunidad diplomática en el campo: Aurélien Tchouaméni, Álvaro Carreras y Dean Huijsen .

“El árbitro tenía instrucciones como: ‘¡Tchouaméni, Carreras y Huijsen no deben recibir tarjeta amarilla!’”, dijo Mourinho con una sonrisa irónica. “Porque si les amonestaban, se perderían el partido de vuelta. Vi a Carreras y Tchouaméni cometer faltas flagrantes, y el árbitro ni se dio cuenta. Se lo dije a la cara: “Llevo 1400 partidos fuera de la cancha; sé exactamente a quién se le puede sancionar y a quién no se le puede tocar”.

Para Mourinho, el árbitro acabó expulsando a la única persona “fácil” de sancionar: él mismo. Su escueta conclusión sonó como una crítica a la UEFA: “¡Todos sabemos cómo funciona esto!”.

La onda expansiva: ¿se involucra la FIFA?

Si bien la UEFA tradicionalmente se mantiene discreta en asuntos de este tipo, la magnitud de la controversia ha adquirido una dimensión institucional. Fuentes cercanas a los organismos rectores internacionales sugieren que el propio presidente de la FIFA está siguiendo de cerca los informes sobre este partido. En un contexto donde la afición exige cada vez más transparencia, la idea de que un árbitro pueda recibir instrucciones para proteger a ciertos jugadores socava la propia integridad de la competición.

Aunque todavía no se ha confirmado oficialmente ninguna investigación formal, la presión mediática es tal que las autoridades del fútbol mundial podrían verse obligadas a analizar las imágenes y comunicaciones radiales de los árbitros de aquella noche del 18 de febrero.

Un combate de revancha de alto riesgo sin el “Special One”

La realidad deportiva es clara: el Benfica perdió 0-1 y tendrá que lograr un milagro en Madrid. Pero el reto será aún mayor, ya que Mourinho no podrá tocar la banda. Una ausencia que él considera un obstáculo, pero que él anticipaba.

“Es una gran desventaja. No podré estar en el vestuario, no podré comunicarme directamente con mis jugadores. Va a ser muy duro”, admitió. A pesar de su enfado, tiene la cabeza fría sobre la calidad del rival: “Fueron más fuertes en el campo. El Real Madrid mereció la victoria, pero la forma en que se manejó el partido fuera del campo es inaceptable”.

Para los detractores de Mourinho, esto es solo una maniobra más para enmascarar una derrota táctica. Para sus seguidores, es la valentía de un hombre que, con sus 1.400 partidos de experiencia, se niega a ignorar los privilegios concedidos a los gigantes europeos.

En cualquier caso, el partido de vuelta en el Bernabéu promete ser explosivo. Todas las miradas estarán puestas en el balón, no solo en el partido en sí, sino también en cada pitido arbitral. Tras la debacle de Lisboa, cualquier decisión que favorezca a Tchouaméni o Huijsen será analizada a través de la lente de la conspiración denunciada por Mourinho. El telón ha caído en el primer acto, pero para el “Special One”, la guerra apenas comienza.