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¡HACE 10 MINUTOS! ¡CONMOCIÓN EN LA SEDE! El presidente Laporta se desploma repentinamente y los servicios de emergencia acordonan la zona tras el gravísimo incidente con Negreira

¡HACE 10 MINUTOS! ¡CONMOCIÓN EN LA SEDE! El presidente Laporta se desploma repentinamente y los servicios de emergencia acordonan la zona tras el gravísimo incidente con Negreira

kavilhoang
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El Camp Nou y la Ciutat Esportiva Joan Gamper están sumidos en un silencio sepulcral. Hace apenas diez minutos, Joan Laporta, presidente del FC Barcelona desde 2021 en su segunda etapa, se desplomó de forma repentina durante una reunión interna de máxima tensión en las oficinas principales del club. El incidente, ocurrido alrededor de las 15:20 horas de este lunes 10 de marzo de 2026, ha paralizado por completo la sede blaugrana.

Fuentes presenciales describen una escena dramática: Laporta, que estaba de pie exponiendo con vehemencia los últimos pasos en la defensa del caso Negreira, se llevó la mano al pecho, palideció en cuestión de segundos y cayó al suelo como un muñeco de trapo.

Inmediatamente se activó el protocolo de emergencia. Dos médicos del club, que se encontraban en el edificio por casualidad, comenzaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras el personal administrativo y directivo formaba un círculo en shock absoluto. “No respiraba, no respondía. Fue terrorífico. Nadie se movía, solo se oían los golpes rítmicos del masaje cardíaco y los gritos pidiendo el desfibrilador”, relata una fuente cercana al entorno presidencial. Minutos después llegaron las ambulancias del SEM (Sistema d’Emergències Mèdiques) y una unidad medicalizada de soporte vital avanzado.

Tras estabilizarlo en el lugar con adrenalina y oxígeno, Laporta fue evacuado en estado crítico hacia el Hospital Clínic de Barcelona, donde permanece ingresado en la UCI.

Lo que ha convertido este suceso en una noticia de alcance mundial no es solo el colapso en sí, sino el contexto en el que se produjo. La reunión que presidía Laporta era precisamente sobre la escalada judicial del llamado “caso Negreira”, el escándalo de los pagos millonarios del Barça a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, entre 2001 y 2018.

En las últimas 72 horas se han filtrado nuevos documentos que, según fuentes judiciales, podrían demostrar no solo pagos irregulares, sino una posible trama de influencia arbitral más profunda de lo que se sospechaba hasta ahora. La Fiscalía ha solicitado la imputación de varios exdirectivos y el propio Laporta ha sido citado a declarar en calidad de investigado en las próximas semanas.

Laporta, conocido por su carácter combativo y su resistencia a la presión, había estado defendiendo públicamente que el club era víctima de una “cacería mediática y política” orquestada por rivales y por el establishment madrileño. En privado, sin embargo, las últimas filtraciones y la posibilidad de que el caso derive en una condena deportiva (incluso la pérdida de títulos o descenso administrativo) habían generado un estrés extremo. “Llevaba semanas sin dormir más de cuatro horas.

Decía que no iba a permitir que destruyeran el legado del club, pero se le veía agotado, con ojeras profundas y la voz temblorosa en las últimas reuniones”, confiesa un directivo que pidió anonimato.

Desde que ingresó en el Clínic, los partes médicos son escasos y cautelosos. El hospital solo ha confirmado que el presidente “ingresó en estado grave tras un episodio cardiorrespiratorio” y que “se encuentra bajo observación intensiva”. Sin embargo, informaciones extraoficiales que circulan entre periodistas especializados y fuentes sanitarias apuntan a un infarto agudo de miocardio complicado por una arritmia ventricular severa. Algunos hablan incluso de que Laporta habría sufrido un paro cardiorrespiratorio en la sede y que solo la rápida intervención del personal médico evitó lo peor. “Está luchando por su vida.

Los médicos están haciendo todo lo posible, pero el pronóstico es reservado”, asegura una voz cercana a la familia.

La noticia ha provocado una oleada de reacciones en tiempo récord. Decenas de aficionados se han concentrado espontáneamente frente al Hospital Clínic con pancartas de apoyo: “Força Joan”, “Laporta, ets el nostre president” y “Visca el Barça i visca Laporta”. En las redes sociales, el hashtag #ForçaLaporta ha superado los tres millones de publicaciones en menos de dos horas. Desde el Real Madrid, Florentino Pérez ha enviado un mensaje privado de apoyo a la familia, según fuentes de Valdebebas. Xavi Hernández, exentrenador y leyenda del club, ha publicado: “Joan es un guerrero. Todo el barcelonismo está contigo. Ánimo y fuerza”.

Incluso rivales históricos como Gerard Piqué han expresado su preocupación pública.

En el seno del club, reina la incertidumbre. La junta directiva se ha reunido de urgencia en la Ciutat Esportiva, donde el vicepresidente deportivo Deco y el resto de directivos intentan mantener la calma. Se ha suspendido toda actividad no esencial y los entrenamientos del primer equipo han sido cancelados hasta nuevo aviso. Hansi Flick, actual entrenador, ha comparecido brevemente ante los medios: “Estamos destrozados. Joan es el alma de este proyecto. Solo pensamos en que se recupere. El equipo está unido y centrado en apoyarlo”.

La pregunta que todos se hacen en voz baja es si el estrés acumulado por el caso Negreira ha sido el detonante definitivo. Laporta, de 63 años, siempre se ha presentado como un “hombre de acero”, capaz de soportar tormentas que habrían hundido a cualquier otro dirigente. Pero las últimas semanas han sido especialmente crueles: filtraciones constantes, peticiones de dimisión desde sectores del sociado, amenazas de boicot en el Camp Nou y la sombra de una posible inhabilitación que podría apartarlo de la presidencia durante años.

Mientras los médicos luchan por estabilizarlo en la UCI, el FC Barcelona contiene la respiración. Joan Laporta no es solo un presidente: es el símbolo de la resistencia blaugrana en los tiempos más oscuros de la historia reciente del club. Su salud, ahora, es la prioridad absoluta. El resto —títulos, deudas, casos judiciales— puede esperar.

El Camp Nou guarda silencio. Solo se escucha el rumor de las oraciones y el latido de un corazón que, por primera vez en mucho tiempo, parece tambalearse de verdad.